Video: The Take (La toma) de Avi Lewis y Naomi Klein

El otro día “The Take” se mencionó en una charla organizada en la Montañeta y nos ha parecido importante publicar el link a este documental tan a tenor con la situación que vivimos. La calidad es baja y está dividida en 9 partes, pero aún así  merece la pena.

http://www.youtube.com/watch?v=oOQ2UnJMGx4&feature=related

Naomi Klein es periodista, activista y la autora de los famosos “No-Logo” y “La doctrina del Shock”. En este documental se narra la historia de los trabajadores que tomaron (ocuparon) fábricas tras el descalabro de 2001 para autogestionarlas y llevar a cabo un modelo productivo sostenible, justo y solidario.

Todos somos cómplices del sistema

Nuestra conformidad con el sistema, nos convierte a todos en cómplices de lo que está pasando en el mundo y de lo que va a pasar, si no lo paramos.

Hasta que los problemas no han llegado a los países del 1er mundo, pocos denunciaban la situación, ahora parece que muchos estamos abriendo los ojos, por la parte que nos toca.

Ha llegado el momento de dejar de mirarnos el ombligo, y de darnos cuenta de que, aunque no lo parezca, todos estamos en el mismo barco.

LaVanguardia.com.- Miles de personas reclaman un cambio de sistema en Madrid

“Hay muchas formas de llegar a Sol desde Atocha, especialmente a pie, pero el recorrido elegido ayer por la manifestación de ‘indignados’ de Madrid contaba con una serie de paradas concretas y bien meditadas. Una frente al Ministerio de Sanidad –donde se celebró una sentada-, una segunda en la plaza de Neptuno y justo delante del Congreso de los diputados -donde un perímetro policial impidió cualquier acercamiento-, otro alto en el camino para expresar el malestar frente al Ayuntamiento de Madrid, y finalmente el Banco de España. Gobierno nacional, Cámara Baja, Ejecutivo municipal y la Banca. Por si a alguien no le había quedado claro la marcha indignada no entiende de siglas más allá de los acrónimos que conforman sus reivindicaciones.”

http://www.lavanguardia.com/20110725/54191257481/miles-de-personas

Las victorias del #15M

Por Óscar Simón. El presente artículo no pretende analizar exhaustivamente lo que ha sido el Movimiento del 15M, ni del camino a seguir por el mismo simplemente pretende explicitar, frente aquellos que lo infravaloran, las victorias conseguidas por el mismo hasta ahora.

La gestación del Movimiento

A principios de 2011 cuando más arreciaba la crisis, las revoluciones del norte de África especialmente en Túnez y Egipto, electrificaban el ambiente, traían una vez más al escenario de la historia la acción revolucionaria de las masas. La valentía y la determinación de las gentes del norte de África resistiendo en las plazas, organizando huelgas y protestas masivas hasta derrocar a los dictadores fue contemplada en directo por millones de personas en el mundo entero. Las victorias de Tahrir llenaron los bares, los centros de trabajo y de estudio, las calles, de debates sobre la capacidad de luchar y vencer. Valga recordar que el primer campamento de este ciclo de luchas tuvo lugar en el Sahara Occidental en Gdem Izik en noviembre de 2010, fue el llamado “Campamento de la dignidad” donde miles de Saharauis se agruparon para luchar por sus derechos.

A la vez, la luchas en Grecia contra los planes de Austeridad y la victoria en Islandia, que ha llevado a no pagar la deuda, a encarcelar a algunos banqueros y a juzgar al presidente, llegaban a miles de personas y de alguna manera, contribuían a agrietar el muro de apatía y resignación que atenazaba a la sociedad española, de alguna manera influía en la subjetividad social. Sociedad golpeada por un paro altísimo, la lacra de los desahucios, un gobierno “socialdemócrata” aplicando políticas neoliberales y unas centrales sindicales mayoritarias, que después de convocar una huelga general el 29-S habían entrado vergonzosamente al pacto social, aceptando sin luchar el recorte de las pensiones. En este contexto, la manifestación de la plataforma Juventud sin futuro bajo el lema “Sin Casa, Sin Curro, Sin pensión, Sin miedo” conseguía aglutinar, con métodos inspirados en cierta manera en ‘V de vivienda’, a algunos miles de personas en varias ciudades del estado, especialmente en Madrid, superando el techo de cristal de la izquierda radical.

El 14 de abril, una concentración de trabajadores del sector público contra los recortes en la plaza Sant Jaume de Barcelona, contó con cerca de 30.000 personas que, desbordando la convocatoria sindical, convirtieron la concentración en una manifestación que cortaba la Ronda del Litoral (una de las principales arterias del tráfico de la ciudad) y acababa en la fuente de Canaletes, donde un manifestante llamaba, quien sabe si premonitoriamente, a convertir la plaza de Catalunya en la plaza Tahrir. El sábado 14 de mayo por la mañana, ya en plena campaña por las municipales cerca de 80.000 personas convocadas principalmente por los sindicatos y las organizaciones de la izquierda parlamentaria se manifestaban en defensa de los servicios públicos. Es necesario destacar la gran presencia de personal sanitario y, por primera vez, de la comunidad educativa agrupada en el movimiento “Marea Amarilla”. El 15 de mayo por la tarde, Democracia Real Ya y Juventud sin Futuro convocaban una manifestación que reunía a decenas de miles de personas en diferentes ciudades, siendo la más numerosa la de Madrid (unas 50.000 personas) y 15.000 en Barcelona. Esa misma noche, un grupo de cientos de personas decidió acampar en Madrid, en Barcelona no sucede hasta el lunes que 40 personas deciden quedarse a dormir en Plaza Catalunya. La madrugada del 17 de mayo, a las 5:00 de la mañana, los agentes antidisturbios de la policía nacional en Madrid desalojaron a los acampados pero estos no abandonaron y la tarde del mismo día miles de personas recuperaron la Plaza del Sol.

Es en este momento cuando las energías sociales acumuladas que permanecían invisibles fructificaron en cientos de acampadas masivas a lo largo y ancho del Estado y luego del mundo. Se desencadenó un proceso democrático impresionante que cambió totalmente el panorama político y social del Estado español, uno de los 20 países más ricos del mundo. Continúa leyendo

Francesc Camps o la política entendida al revés

La fotografía que el 20 de julio publicaba el diario El País para ilustrar la noticia de la dimisión del beatífico soldado de Dios Francesc Camps, ex-Molt Honorable, no es más que una escenificación chusca de la pasión de nuestro señor Jesucristo. Francesc Camps, soberbio, iluminado por la luz del espíritu santo que sólo toca a los elegidos, se dispone a una crucifixión controlada y anestesiada, mientras Rita Barberá, esa Alcaldesa mezcla de Jefa Provincial de la Sección Femenina y de una María Magdalena trabucaire, asiste con rabia a un acto que considera a todas luces injusto, como una madre que ve escarnecido al hijo querido. A la izquierda, Federico Trillo, el hombre del Perejil y de otras cosas menos cómicas por las que jamás dimitió, como Poncio Pilatos, reconoce con aplauso superficialmente conmovido, el sacrificio del hombre bueno que siempre fue su amigo Francesc Camps. Examinando bien la magnífica fotografía de Tania Castro no se sabe bien cuál es el juego, más cuando se prohibió a las cámaras de televisión grabar el acto en que el presidente valenciano dimitía, más cuando dos de sus más íntimos colaboradores han reconocido su culpabilidad, total, sólo se trata de pagar unos pocos millones de pesetas, dónde tanto ha corrido, qué más da.El asunto de los trajes no es algo anecdótico, ni un pequeño descuido, ni una confusión, es un ejemplo más del nivel de degradación a que ha llegado la vida política de este país gracias al ingreso masivo en la dirección de los asuntos públicos de personas que tienen un extraño sentido de la ética y una comprensión torcida de lo que forzosamente tiene que ser un político, ni más ni menos que un servidor público. Durante los tres últimos lustros, en la Comunidad valenciana la política se convirtió en algo pequeño, pueblerino, opaco y, aunque parezca contradictorio, despilfarrador. Se trataba según Zaplana y Camps –dos hombres y un destino- de poner a Valencia en el mundo a través de inversiones multimillonarias que, sobre todo, diesen lustro a la capital, dentro de un nuevo centralismo que nada tenía que envidiar al de la Villa y Corte en tiempos de Patas Cortas. Frente a proyectos megalómanos e innecesarios como la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Palacio de la Ópera, El Hemisferio, el Ágora, Terra Mítica, la destrucción del barrio del Cabañal, el aeropuerto peatonal de Castellón y la Ciudad de la Luz, tanto Zaplana como Camps emprendieron una política basada en el clientelismo y en la economía especulativa del dinero fácil que ha destruido buena parte del tejido industrial de una de las zonas más prósperas de España. Abandonada la industria productiva, esquilmada la agricultura, exhaustas las arcas públicas con tanto dispendio y compadreo, a vista de pájaro la Comunidad valenciana muestra hoy esos grandes proyectos faraónicos como los restos de un naufragio que nunca tuvo que suceder si se hubiesen mantenido unos parámetros racionales de crecimiento y de gasto en las cosas verdaderamente necesarias y con futuro. Mientras se gastaban millones y millones de euros en la construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la provincia de Alicante se llenaba de chabolas –contenedores del puerto con ventanas, para que nos entendamos- dónde se metían a miles de profesores y escolares para que se labrasen un futuro en las mejores condiciones; mientas se dilapidaban cantidades ingentes de dinero en la construcción del Palacio de la Ópera –algo imprescindible para el progreso y el bienestar de la ciudadanía-, las escuelas públicas tenían carencias tan increíbles como carecer de biblioteca o de recursos para pagar los recibos de la luz; mientas se daban montones de euros a los curas para que construyesen fastuosos colegios concertados, la enseñanza pública agonizaba en edificios ruinosos o tercermundistas; mientras se entregan cantidades desmesuradas a Julio Iglesias en concepto de nosequé, los barrios de las ciudades valencianas sufrían un deterioro imparable de manos de la exclusión social; mientras se gastaban barbaridades en organizar una carrera de niñatos de fórmula uno en un circuito urbano de Valencia, se externalizaban servicios sanitarios esenciales y hasta hospitales enteros como el de Alcira, mostrando así el camino que seguirá el gobierno central del Partido Popular en cuanto termine de conquistar lo poco del poder que todavía no tiene.

La Comunidad Valenciana, bajo el mandato de Eduardo Zaplana, hoy alto cargo de la Telefónica de César Alierta, y de Francisco Camps, ha vivido narcotizada, en un estado de catalepsia, como esperando de nuevo la llegada de aquellos años en que en cualquier esquina se podía dar un pelotazo. Empero, estos hombres y sus compañeros de viaje han hipotecado para muchos años el futuro del país. Lo de los trajes es el síntoma de la enfermedad, el grano que sale a la superficie y avisa de que algo que no es bueno ocurre en el interior del cuerpo, la punta del iceberg que esconde bajo la superficie del mar un volumen muchísimo mayor del que nuestros ojos ven. La Caja de Ahorros del Mediterráneo, una de las más grandes y rentables de España hasta hace unos años, está a punto de ser nacionalizada por un Estado acuciado por los desmanes de tanto irresponsable, en una situación parecida se encuentra Bancaja, ahora asociada a Caja Madrid en Bankia. Dos entidades de ahorro de primera fila, dirigidas por los hombres de Zaplana y Camps, están atravesando dificultades tremendas y postergan por esa situación a la que se les obligó, la recuperación económica de una tierra que dependía mucho del crédito de esas dos entidades. El panorama desde el puente no puede ser más desolador, de la nueva California –como les gustaba llamar a Valencia hace unos años- estamos pasando a la nada, sin que nadie, absolutamente nadie dimita ni por poner en la picota a esas dos instituciones, ni por secar las arcas públicas, ni por que te toque la lotería un puñado de veces, ni por las tramas de corrupción que anidan que hacen irrespirable el aire que respiramos.

Hoy siguen en pie, a modo de burla, esos monumentos al despilfarro que son la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Terra Mítica o el circuito de Fórmula Uno. Mientras tanto, no hay de dónde sacar un duro para reflotar una economía que necesita con urgencia oxígeno, cantidades enormes de oxígeno, ni manera de dar trabajo a los miles de personas que deambulan desesperadas entre las urbanizaciones que nunca fueron habitadas. El asunto de los trajes no es un asunto baladí, es el símbolo de lo que ocurre cuando la política se entiende al revés.

Pedro L. Angosto

Artículo publicado con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Un sistema que nos hace pensar

[La traducción del alemán de este artículo no es muy afortunada. A esto se añade el hecho de que algunos juegos de palabra traducidos literalmente pierden toda su expresividad. Tened paciencia]

El ahogado todavía no se ahogó, le tiraron un salvavidas y de ahí se agarró. Sí, verbo agarrarse, no hay otro. El tema tuvo a toda Europa en ascuas. Pero el remedio… ¿curará la enfermedad o se va a contagiar todos? Esa es la pregunta. El jueves, los países europeos le tiraron el salvavidas a Grecia, un país enfermo hasta los tuétanos. La solución: más préstamos, más deudas, más intereses. Con todo lo que trae eso. La aspirina la trajeron Alemania y Francia, los dos países cuya economía mejor va en el continente. Porque no es sólo Grecia la que no encuentra salida con las deudas y los problemas en lo económico y, por supuesto, en lo social. Sino también Portugal, España y ahora la Italia de Berslusconi, ése que cuando subió dijo: “Más capitalismo, porque el capitalismo soluciona todo”. Sí, así de sencillo, es la comprobación a la que se ha llegado después de siglos de búsquedas y promesas. Hablamos de Europa, pero ¿Estados Unidos a qué punto ha llegado? Parece un cuento fantástico, una fantasía insuperable: Estados Unidos tiene una deuda con China de 1152,5 millones de dólares. Sí, con aquella China donde en la década del ’30 del siglo pasado se morían de hambre dos millones de personas por año. El total de deuda externa de Estados Unidos es de 4,49 billones de dólares. Hubo voces el jueves en Bruselas que dijeron: ahora, luego de ayudar a Grecia nos va a tocar ayudar a Estados Unidos. Los diarios europeos, en las últimas semanas, han descrito con preocupación la situación en Estados Unidos con noticias de este tipo: “Cincuenta millones de ciudadanos estadounidenses pasan hambre. Muchos de ellos a pesar de que trabajaron toda su vida”. Es decir, la falta de ayuda social y el crecimiento de la pobreza es aguda en el Estado que mantiene tropas de ocupación en cuanto país extranjero se le ocurra. La situación financiera de Estados Unidos podría ocasionar una crisis financiera mundial, han señalado ya economistas europeos y asiáticos.

El conocido historiador estadounidense Fritz Stern fue preguntado por la prensa europea si la actual crisis económica de Estados Unidos y de varios países europeos podría significar el final del capitalismo. Stern respondió: “El final, no. En diversas épocas existieron distintas versiones del capitalismo y no estoy convencido de que la actual sea la peor de todas. Pero es lo que el ex primer ministro alemán Helmut Schmidt calificó de ‘capitalismo de rapiña’. Es sin duda malo y peligroso por encima de todo. Un capitalismo ‘domado’ se me ha presentado a mí como una forma eficiente para gobernar. Aunque tal vez pueda haber un sistema nuevo, es muy posible. Es decir, un Estado con una fuerte responsabilidad para lo que hoy se denomina red social o lo que se llama ‘asistencia social’. En una palabra: el ‘estado benefactor’ con un sistema social de seguros. Su eliminación, desde el punto de vista ideológico, empezó con la Thatcher y con Reagan. En Estados Unidos no se ha tenido en cuenta el inmenso deterioro que ha producido Reagan. Democracia también quiere decir justicia social”.

Sí, pero además es un sistema que traspasa los límites de todo racionalismo al no defender el equilibrio de la naturaleza. Si no fuera por la reacción de ciertos sectores sociales, la depredación hubiera llegado a límites insostenibles. Ese es otro aspecto que debemos tener en cuenta en el sistema actual.

Pero no nos quedemos en Reagan y la Thatcher, vayamos al mejor alumno de ellos, el italiano Berlusconi. ¿Qué sociedad ha creado? La socióloga Kordula Doerfler ha llevado a cabo un profundo análisis de la sociedad italiana actual: “La economía italiana se ha paralizado, hasta los empresarios que apoyaron a Berlusconi exigen hoy más impulsos y más disciplina en que se cumplan las leyes. Uno de cada dos italianos menores de 35 años trabaja hoy en condiciones precarias, inseguras y gana menos de mil euros por mes. Un 20 por ciento de los italianos menores de 30 años no tiene trabajo, y para los que tienen menos de 25 años esa posibilidad crece a un tercio. Miles de puestos de aprendices fueron eliminados y la reforma universitaria de Berlusconi es vista nada más que como una medida de ahorrar fondos”. Berlusconi acaba de declarar que cuando termine su mandato se retira. Es una forma de salvar la piel, después de él, “que venga el diluvio”.

Pero vayamos de Berlusconi a Alemania, que tiene la fama de ser el país mejor organizado de Europa. El 20 de julio pasado, todos los organismos de información germanos informaron que desde el año 2000, los empleados ganan, neto, menos que antes de ese año. Se calcula que perdieron el 2,5 por ciento de lo que ganaban antes, en promedio, pero en los empleos de menor nivel esas pérdidas alcanzan del 10 al 22 por ciento de los sueldos. Pero eso sí, el número de los millonarios en el mundo aumenta con toda fuerza. Todo esto duele mucho a la intelectualidad alemana que ha criticado abiertamente la venta de armas alemanas a países en conflicto. Los doscientos tanques a Arabia Saudí, y ahora, peor todavía, a un país africano como Angola. A esa Africa que se muere de hambre se le venden armas. Un gobierno demócrata-cristiano y liberal, de acuerdo con los nombres de los partidos que lo integran.

Hace pocos días, la Argentina condenó a prisión perpetua a los militares del campo de concentración El Vesubio. Allí estuvo detenida, durante la dictadura de Videla, la socióloga alemana Elisabeth Käsemann, hija de uno de los teólogos germanos más famosos. Elisabeth fue sacada de ese lugar para ser asesinada por fuerzas militares en un supuesto tiroteo. En Alemania hubo gran indignación por este crimen. Pero igual el gobierno alemán le vendió a la dictadura militar argentina seis submarinos y dos fragatas. Ante la protesta unánime, el primer ministro de aquel entonces, Helmut Schmidt, declaró que se había aprobado esa venta de armas a la dictadura argentina porque así buena parte de los desocupados de la ciudad alemana de Cuxhaven iban a tener trabajo. Aquí cabe una sola pregunta: ¿Y la ética, señor primer ministro?

Como vemos, un mundo que necesita resistencia para alcanzar que prevalezca la moral por encima de los negocios. Lo acaba de sostener el Premio Nobel de Literatura, el escritor alemán Günther Grass: “Estamos en crisis, una crisis que está tejida entre otras crisis: el aumento irrefrenable de la población mundial, la crisis creada por la falta de agua, el hambre y la miseria que ha originado miles de refugiados, y también los cambios climáticos ocasionados por el ser humano. Las presencias del cansancio y decadencia en nuestra Nación nos ofrecen un motivo suficiente para dudar si todavía nuestra Constitución nacional nos garantiza lo que nos promete. El haber caído en una sociedad de clases con una mayoría empobrecida y una clase alta acaudalada, con una deuda con una cima que mientras tanto ha sido cubierta por nubes de ceros, la incapacidad y el desmayo simulado de los parlamentarios elegidos libremente frente al poder de las organizaciones de intereses propios, y no por último el golpe por la espalda de los bancos, hacen necesario, con toda premura, que pongamos en duda a este sistema. ¿Debemos seguir aceptando el mercado, las ganancias y el consumo como dogmas religiosos?”.

Una pregunta para pensar y encontrar una respuesta.

Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-172862-2011-07-23.html